jueves, abril 30, 2009

Cuadros...

Hace no mucho tiempo, yo vestía camisas de cuadros. Era fácil. Las camisas de cuadros me gustaban con lo que no había que plantearse nada más. Cuando mi madre me tenía que hacer un regalo, me regalaba una nueva camisa de cuadros con lo que el vestuario, todo él cuadriculado, se iba renovando. Cuadros grandes, pequeños, azules, marrones, cuadros y más cuadros... No había ninguna razón para cambiar mi vestuario cuadriculado, dentro del cuál yo me sentía cómodo y, en cierto modo, protegido...

Un día, en un bar - que dicho sea de paso, también se ha renovado - me dijiste que ya era hora de dejar las camisas de cuadros y vestir de otra manera. Más por curiosidad que por otra cosa, acepté tu reto de acompañarme a ir de tiendas y de probarme cosas nuevas, aunque luego no las comprará...

Cogiste de las perchas cosas que yo nunca hubiera cogido, hiciste que me las probará, me miré en el espejo y... ¡coño! ¡me quedaban bien! El cambio de vestuario ha sido lento y sé que todavía me queda mucho por renovar, pero me veo cambiado, mucho más elegante, mucho más a gusto conmigo, mucho más feliz...

Yo antes vestía camisas de cuadros... hasta que un día me arriesgué a cambiar, ayudado por tu empujoncito... Y una vez dado el primer paso, ¡qué bien se vive liberado de la rutina del pasado, con una hilera de luces por descubrir marcando el camino del futuro!

viernes, abril 17, 2009

Científicos...

Como sé que algunos de los visitantes de esta casa os dedicais de uno u otro modo a esto de la ciencia, os cuento lo que ha contado un miembro del tribunal esta mañana en una lectura de tesis.

Diferencia entre un físico experimental y uno teórico:

Un físico experimental obtiene resultados que todo el mundo cree excepto él.
Un físico teórico desarrolla teorias en las que nadie cree excepto él.

¡Y que razón lleva! :P

lunes, abril 13, 2009

Clint...

Después de pintxos y risas en San Sebastián, de maquetas y grabaciones en Motril, de partidas de cartas, cenas, paseos, Wii y rones en Guada, las vacaciones terminaron con Clint...

Gran Torino... grandísima película y grandísimo Clint Eastwood. Desde luego, ¡te la recomiendo!

Y después de unas vacaciones espectaculares, ¡a ver quién trabaja hoy!

miércoles, abril 01, 2009

Idiota...

Pues eso, que hay que ser idiota... Me he pasado toda la mañana reescribiendo un artículo de investigación, corrigiendo una versión que ha escrito un colega...

Al irme a comer he cerrado el Word, el programa ha preguntado eso de ¿Quiere usted guardar los cambios en el documento antes de salir? y yo he movido el ratón hacia donde ponía NO y he pulsado el botón del ratón.

¿Se te ocurre una manera mejor de tirar a la basura todo el trabajo de la mañana?

martes, marzo 31, 2009

Futuro...

¿Sabes? El futuro empieza ahora... ¿Lo pintamos de colores?

jueves, marzo 26, 2009

Guadalajara

Nací en Guadalajara, una pequeña ciudad – o quizás un gran pueblo – por suerte y por desgracia demasiado cerca de Madrid, esa ciudad con la que todos mis vecinos sueñan a los veinte y que casi todos aborrecen a los treinta.

Nací en Guadalajara y eso, que podría ser una anécdota, no lo es. Porque esta ciudad, cuyos rincones están llenos de recuerdos que se me enganchan en la manga al pasar, me ha dado casi todo lo que tengo y casi todo lo que soy, porque las gentes de este gran pueblo – o de esta pequeña ciudad – tiene un forma de ser, de vivir, de soñar y de crecer distinta al resto del mundo. O al menos, a mi me lo parece.

Guadalajara, ciudad de cuento o de cuentos, que un día despertó en mí la necesidad de poner en papel mis sueños… y desde entonces no he parado.

Por eso, a partir de ahora intentaré contarte algunas cosas que pasan en mi pequeño rincón del mundo, desde mi particular y extraño punto de vista...

miércoles, marzo 18, 2009

Investigación

No se quien es el Dr. Drauzio Varella. Dice la wikipedia que es un médico y escritor brasileño. El caso es que, cuando en el laboratorio empezabamos a investigar en temas relacionados con la detección precoz de Alzheimer, alguien me envió un email con una frase del Dr. Varella. La imprimimos y, durante algún tiempo, estuvo pegada en la pizarra del labo, entre fórmulas químicas y propuestas de trabajo.

Hoy, ordenando un poco el labo, aquel trozo de papel ha vuelto a aparecer y nos ha arrancado más de una sonrisa. Decía el Dr. Varella:
En el mundo actual se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres que en la cura de Alzheimer.
De aquí en algunos años tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven.
Así que, más allá de la anécdota, quizás deberíamos sentirnos orgullosos de vivir en un lugar en el que, aunque seguramente menos de lo deseado, se invierte en investigación para luchar contra las enfermedades neuronales... Y, para qué te voy a engañar: ¡me siento muy orgulloso de formar parte de ello!

viernes, marzo 13, 2009

La vida...

Por fin es viernes... Cojamos la guitarra, salgamos a la calle... Bailemos hasta el amanecer...
(en acústico, como siempre)


miércoles, marzo 11, 2009

Aritmética...

El viajero tiene formación científica y eso le hace analizar el mundo de una manera racional, quizás demasiado racional. Por eso no deja de sorprenderse de su último descubrimiento.

Recuerda haberlo leído en un manuscrito que encontró en la biblioteca en ruinas en una ciudad perdida, pero en aquel momento no prestó demasiada atención a aquellas palabras.

Los acontecimientos de los últimos días han refrescado su memoria. De repente sus cuentos se han llenado de colores y la música inunda el aire de la ciudad. Parece como si este año se hubiera adelantado la primavera.

Y sin saber por qué, ese cúmulo de nuevas sensaciones han traído a la memoria del viajero aquellas palabras que entonces no entendió y ahora le parecen mágicas...
El mundo volverá a tener sentido cuando la aritmética falle... cuando uno y uno vuelvan a sumar mucho más de dos...

viernes, febrero 27, 2009

Cigarros...

Por suerte, todavía me quedan grupos por descubrir... Retomando la sana costumbre de dejar por aquí música los viernes, de esa que se toca en directo... ¿Alguién se apunta a oírla en un concierto?

miércoles, febrero 25, 2009

Proyectos...

Lástima que el día sólo tenga 24 horas... y que cada semana tenga sólo 7 días...

Vivo desbordado, sin poder dar respuesta a todos los proyectos que surjen por el camino. Pero el desbordamiento, curiosamente, no me produce agobio, sino simplemente ganas y más ganas de hacer cosas...

... en lo laboral porque las cosas van saliendo, porque surjen ideas nuevas, porque estamos disfrutando de lo lindo en el labo, porque tengo los mejores compañeros de trabajo que se pueden tener, porque puede que lidere mi primer proyecto con empresas...

... en lo creativo porque en breve grabaremos nuevas canciones, porque los cuentos siguen fluyendo al papel, porque espero que el nuevo blog nazca en breve...

... en lo personal porque mi familia, a pesar de todo, sigue siendo divertidísima, porque mis amigos convierten el tiempo libre en algo maravilloso, porque he vuelto a hacer deporte y me siento mejor, porque siguen surgiendo nuevos retos, dentro y fuera de IO, que hacen que las neuronas también hagan mucho ejercicio, porque hay viajes en el horizonte...

... y por supuesto... por ti... pero eso ya lo sabes :)

Y ahora, que no pare la música. ¡Bailemos al ritmo de nuestros sueños!

jueves, febrero 12, 2009

Extraño...

Las canciones, como las sensaciones, se me pegan a la piel. Ya lo sabes. Siempre hay una canción acompañando mis pensamientos y mis sueños. A veces una canción se engancha a mí y me acompaña durante días. Entonces dejo que esa canción y las sensaciones que me trae se fundan con mis sentimientos. Seguramente no te sorprenda que la mayoría de esas canciones sean melancólicas. Son esos días en los que me siento pensativo en una esquina a observar cómo el mundo se mueve, sumergido en esa melancólica crónica que me aisla del mundo y en la que tan cómodo me siento...

Hace días que no consigo desprenderme de una canción... Navego con la sensación de que son tiempos extraños y no se me ocurre mejor compañía que la tuya para intentar llegar a mejor puerto... Porque hay días que tengo la sensación de que está demasiado lejos y que yo solo no llego...

Y en el ipod suenan de nuevo, por enésima vez esta semana, The Waterboys...
We're sailing on a strange boat, heading for a strange shore,
carrying the strangest cargo that was ever hauled aboard

We're sailing on a strange sea, blown by a strange wind
carrying the strangest crew that ever sinned

We're riding in a strange car, we're followin' a strange star
We're climbing on the strangest ladder that was ever there to climb.

We're living in a strange time, working for a strange goal
We're turning flesh and body into soul.

jueves, febrero 05, 2009

Crisis (2)

El reloj de la cocina marca las ocho de la mañana cuando Ricardo prepara café. Parece que Susana se retrasa un poco hoy, pero si no tarda, aún llegará a tiempo de despedirles a él y a la peque, antes de que la lleve al cole y, después, vuelva a visitar varias ETT's, a ver si hoy por fin hay algo para él. La vida se volvió dura cuando ambos quedaron en la calle. Por suerte, Susana encontró este trabajo en la fábrica. Por desgracia trabaja en el turno de noche, pero ¿quién puede quejarse? Con media hipoteca por pagar y una niña de siete años, ¡el turno de noche es lo de menos!

Las ocho y diez. La verdad es que desde que llego la crisis nada ha sido fácil. Primero fue ella la que quedó en la calle. La pequeña constructora en la que hacía de contable no pudo aguantar la caída en la construcción y tuvo que cerrar. De aquello ya hace medio año y Susana puede considerarse una persona con suerte. La mayoría de los trabajadores que quedaron en la calle, más mayores que ella, siguen en el paro. Después fue él. La deuda de su empresa informática crecía y crecía. Al final él fue el segundo de los despedidos. De esto hace cuatro meses y aún sigue en paro, aunque de vez en cuando consigue algo de dinero en negro haciendo trabajillos a algunos clientes. Entre el nuevo trabajo de Susana y estos trabajillos, van tirando.

Las ocho y veinte. Se abre la puerta de la cocina y entra Susana, con ojeras, agotada. Desde que comenzó el nuevo trabajo en la fábrica tiene los ojos más tristes y la mirada cansada. Sonrié a Ricardo y besa a la niña. Agradece el café caliente que Ricardo le acerca, recién hecho y le besa en la boca. Luego se deja caer en la silla de la cocina, agotada tras la noche de trabajo.

Las ocho y media. Ricardo se lleva a la niña al cole. Susana se queda sola en casa. Esconde la cabeza entre las manos y llora, como cada manaña, como todas las mañanas cuando llega a casa tras su turno de trabajo en la fábrica. Porque sólo ella sabe que no hay fábrica, aunque sí trabajo de noche. No sabe como explicarle a Ricardo que, tras semanas buscando trabajo sin éxito, que ahogados por las deudas y sin saber qué hacer, tomó la decisión más dura de su vida. Tampoco sabe cómo le explicará a su hija, cuando sea mayor, que en enero de 2009 la única solución que encontró para sacar a su familia adelante fue trabajar en la calle, en el oficio más antiguo del mundo.

Pero ella no siente verguenza por hacerlo. Rabia sí, rabia contenida contra los que han organizado tan mal el mundo y ahora luchan en el telediario de las tres por dar, desde sus palacios de gobierno, soluciones contra el paro y la crisis. Pero verguenza no. La primera noche que salió a la calle, cuando se le acercó el primer cliente, decidió que nunca sentiría verguenza por luchar por los suyos, por su familia, por su Ricardo y por su niña.

lunes, febrero 02, 2009

Era tarde...

Algo había en sus ojos que le recordó tiempos pasados, helados de chocolate en la parte de atrás del jardín, faldas inocentes que se levantan para descubrir juegos de niños, besos furtivos tras la vieja olma de la plaza... Pero hoy todo era distinto. Sus ojos seguían siendo grises, pero no brillaban. Habían pasado muchos años, diez quizás, pero el tiempo no había pasado en balde.

Ella también se fijó en él, pero le costó reconocerlo. La última vez que le vio pasear con su pequeña de la mano apenas habían cruzado dos palabras. Ahora estaba mucho más delgado, mucho más pálido y taciturno. Definitivamente, los años no pasan en balde.

Él decidió acercarse, seguramente porque tampoco tenía nada mejor que hacer. Ella decidió acercarse, seguramente porque siempre es mejor beber acompañada que sola. Y de repente se encontraron de pie en medio del bar, mirándose como dos estúpidos sin saber qué decir, porque la última vez que tuvieron algo que decirse tenían veinte años. De repente sus copas se encontraron juntas en una mesa alta, en penumbra, whisky con hielo y vodka con limón hablando a gritos de soledades, de frío, de tormentas y de nubes grises de invierno.

Sus miradas sellaron un pacto de silencio y ninguno preguntó qué tal te va. Sus miradas decidieron no hablar de los últimos diez años, sino de los primeros veinte y poco a poco la penumbra se llenó de olores a hierba mojada, de espuma de agua de río, de columpios de madera y de risas inocentes. Sin darse cuenta sus soledades se acercaron y sus silencios se entrelazaron, hasta convertirse en una única soledad y un único silencio. Sin darse cuenta se levantaron y ella pagó las copas mientras él recogía su chaqueta. El otoño cubría la ciudad y había empezado a refrescar. Sin darse cuenta puso su chaqueta sobre los hombros de ella. Sin darse cuenta, ella se acercó a él, buscando protección.

Era sábado, era tarde, era un día como otro cualquiera… y los que en aquel momento pasamos por delante del bar vimos a una pareja de enamorados perderse en el frío de la noche…

viernes, enero 30, 2009

Crisis...

Se me acercó esta mañana. Era mayor, o quizás el frío pasado en la calle haga que parezca más mayor de lo que en realidad es. Es la primera vez que alguien se me acerca a pedir en una gasolinera. Con un español chapurreado me preguntó si le podía dar algo de comer. Le prometí hacerlo después de pagar en la gasolinera. Con el danke que siguió después y el bitte de mi respuesta se le iluminaron los ojos.

Es alemana. Chapurrea español pero no lo suficiente para contar su historia. Mi alemán es malo, muy malo, pero eso no la detuvo. Me empezó a contar. Entendí, como me pasa siempre, frases entrecortadas.

Vino a España siguiendo a alguien, alguna historia de amor, supongo, que acabo con ella en el piso de una amiga. La amiga volvió a Dresden hace poco y ella quedó en la calle. En Alemania no le queda a nadie. Aquí no tiene trabajo ni subsidio de desempleo. Sólo le queda pedir mientras piensa qué hacer con su vida.

Todo esto me contó mientras yo llenaba el depósito. Esto, y muchas cosas más que no entendí. Mientras hablaba, mientras contaba su historia, sus ojos brillaban. ¡Qué ganas tenía de contar su historia a alguien!

Me pidió que le comprara algo de comida. Estaba aterida de frío así que preferí darle algo de dinero para que pudiera comer caliente, en la cafetería de la gasolinera. Me despidió sonriente. No sé en qué se habrá gastado el dinero, pero tampoco me importa demasiado.

Mientras se alejaba del coche y entraba en la cafetería, una sensación de desasosiego me invadía, sensación que no he conseguido quitarme en todo el día. Esta mañana he sido un poquito más consciente del significado real de la palabra crisis.

sábado, enero 24, 2009

Dos...

Cada vez que ríes con tu risa suave
colgada del rojo del auricular,
siempre que sonríes, tus atardeceres
trae el sabor extraño de otro paladar.

Cada noche sueñas, desnuda en tu cama
y el protagonista dejé de ser yo...
Cada vez que que ganas, cada vez que pierdo...
Cada vez que uno y uno, no son dos...

Me retiro y rezo a mi mala suerte
en mi altar desnudo, de guitarra y soul.
Romperé de nuevo con mis viejas fotos,
saldaré las cuentas con una canción.

Quizás quede un hueco en ese Madrid extraño
donde quede un sitio donde recoger
los frutos amargos que deja a su paso
el beso no dado del amanecer.

Búscame entre tanto en el bar de siempre,
con viejos amigos de cerveza y ron,
soñando despiertos, apurando historias,
porque uno y uno, ya nunca son dos.

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Dos no es un poema... ¡Ya me gustaría a mi escribir poesía! Pero no, no doy para tanto...
Con un poquito de suerte y la ayuda de grandes amigos (y mejores escritores y músicos), Dos será el esqueleto de una de las canciones que formen parte de un proyecto musical que, a medida que pasan los días, me hace más y más ilusión.
Por cierto, Dos no me acaba de convencer y todavía le tengo que dar muchísimas vueltas. ¡Se aceptan sugerencias en los comentarios!

martes, enero 20, 2009

Agenda...

¿Cómo puedo ser tan despistado? He organizado toda la tarde de hoy para poder volver pronto a Guada e ir al dentista... Acabo de mirar la agenda, ¡y tengo el dentista mañana!

He estado a punto de repetir la de hace un mes, que me planté en el dentista el día de antes y, tras una hora de espera, la enfermera (que ya me conoce de tanto ir) me dijo: Lucas, ¿se puede saber qué haces aquí si tienes cita para mañana?

Al menos ya casi no tengo la cara hinchada y duele un poquito menos... Ahora, como me tome un nolotil más voy a empezar a ver elefantes azules... :)

lunes, enero 19, 2009

Muelas...

Después de tanto tiempo sin escribir, hubiera molado un cuento, un relato o una historia divertida... pero no...

Me pasé la mitad de las Navidades con dolor de muelas, cambiando polvorones por Nolotil. Acabaron las vacaciones y pedí cita para el dentista. Ese mismo día se me pasó el dolor de muelas. Aún así, fuí al dentista. Me miró las muelas que dije que me dolían y no encontró nada raro. Eso fue el martes pasado.

Esta noche no he pegado ojo y, desde esta mañana, el lado izquierdo de mi cara ocupa el doble que el derecho. Así que ahora me doy al Neobrufén, que dicen que además es antiinflamatorio. Esta tarde pediré hora de nuevo para el dentista. Seguro que el día de antes de ir, se me pasa...

Los que más han ganado con esto son mis compis de curro... ¡No puedo protestar por nada! De hecho, no puedo ni hablar. ¡Con lo que me cuesta a mi estar calladito!

viernes, enero 09, 2009

Incomunicado...

Después de una hora y media intentando salir de la ciudad, he dejado el coche aparcado en el polígono industrial y mi hermano y yo nos hemos vuelto a casa andando bajo la nieve...

Después de que él haya pasado un invierno en Munich y yo en Berlin, está situación no deja de sorprendernos. Hay lugares donde nieva todo el invierno y no pasa absolutamente nada y lugares donde una nevada de tres horas colapsa completamente la ciudad y hace que se corten todas las carreteras y autopistas que la comunican con el resto del mundo.

Así que hoy me quedo en casita. Aprovecharé para recoger un poco, para pasear bajo la nieve, que me encanta, y para hacer fotos, ¡que la ciudad está preciosa!

martes, enero 06, 2009

Cabalgata...

5 de enero... Un año más, salen los trajes del armario y las pelucas y barbas de las cajas. Mientras tomamos un café repartimos los papeles... ¡El de Baltasar está claro! Un año más me toca ser el rey Melchor. Los pajes se visten y salen por el pueblo a recoger las cartas de los niños... Los Reyes nos quedamos, nerviosos, esperando la hora de vestirnos...

Veinte minutos para la cabalgata. Empiezo a vestirme, a teñirme de blanco las cejas... La capa no aparece... ¡Bea! ¿Donde está?... ¡Argh! Voy a por ella. Vuelven los pajes con las cartas. Fuera hace un frío de espanto. Son las ocho menos cinco y a la entrada del pueblo nos esperan los caballos.

Me acerco al primer caballo de la fila. Su cuidador me pregunta: ¿Has montado antes a caballo? Sonrié al oir mi respuesta: Monto una vez al año... ¡El 5 de enero! Subir al caballo con la túnica y la capa no es nada fácil. ¡La gente sonrié recordando la que lié hace dos años!

Las ocho en punto. Comenzamos a cabalgar hacia la plaza del pueblo. Comienzan los nervios. ¡Hay que estar a la altura de las circunstancias! Que no se mueva la barba, que no se caiga la corona, y sobre todo, ¡que no me caiga del caballo al descabalgar en la plaza del pueblo!...

Pero una vez que empieza todo, los nervios se esfuman y el tiempo pasa volando. Las caras de ilusión de los niños, los ojos abiertos como platos, la sonrisa cuando les das su regalo (hay un regalo para cada niño del pueblo), el beso cariñoso con el que dan las gracias, el calor de los mayores, de los padres, de los abuelos... Magia, magia e ilusión por todos los rincones...

Me encantó el detalle de los hermanos mayores, los que conocen el secreto de los Reyes pero que, lejos de pasar de la cabalgata, se acercan con sus hermanos más peques, les llevan a hombros, les acercan a saludar a los Reyes y reciben sus regalos con toda la ilusión del mundo.

Un año más, y van tres, salgo de Alocén con la sensación de que he sido yo el que he recibido un estupendo regalo de reyes...
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Antes de irme, leí alguna de las cartas que habían escrito los niños... Me encantó una que empezaba así...
Queridos Reyes Magos:
Este año me he portado regulín regular... ¡pero es que mi hermana me hace de rabiar!

07.01.09: ¡Ya hay fotos!