jueves, abril 30, 2009

Cuadros...

Hace no mucho tiempo, yo vestía camisas de cuadros. Era fácil. Las camisas de cuadros me gustaban con lo que no había que plantearse nada más. Cuando mi madre me tenía que hacer un regalo, me regalaba una nueva camisa de cuadros con lo que el vestuario, todo él cuadriculado, se iba renovando. Cuadros grandes, pequeños, azules, marrones, cuadros y más cuadros... No había ninguna razón para cambiar mi vestuario cuadriculado, dentro del cuál yo me sentía cómodo y, en cierto modo, protegido...

Un día, en un bar - que dicho sea de paso, también se ha renovado - me dijiste que ya era hora de dejar las camisas de cuadros y vestir de otra manera. Más por curiosidad que por otra cosa, acepté tu reto de acompañarme a ir de tiendas y de probarme cosas nuevas, aunque luego no las comprará...

Cogiste de las perchas cosas que yo nunca hubiera cogido, hiciste que me las probará, me miré en el espejo y... ¡coño! ¡me quedaban bien! El cambio de vestuario ha sido lento y sé que todavía me queda mucho por renovar, pero me veo cambiado, mucho más elegante, mucho más a gusto conmigo, mucho más feliz...

Yo antes vestía camisas de cuadros... hasta que un día me arriesgué a cambiar, ayudado por tu empujoncito... Y una vez dado el primer paso, ¡qué bien se vive liberado de la rutina del pasado, con una hilera de luces por descubrir marcando el camino del futuro!

3 comentarios:

Marta Salazar dijo...

a mí me encantas las blusas (y camisas) a cuadros... lo que pasa es que, lamentablemente, están algo passé... hay que guardarlas eso sí, para cuando estén de moda nuevamente ;)

Marita dijo...

Yo estoy descubriendo los vestidos y su magia al llevarlos. Se vuelve una más elegante, atractiva y femenina pero cuesta trabajo. Entiendo tu caso xD

Beatriz dijo...

eeehhhh, mola!
Saludos!